viernes, 1 de octubre de 2010

Rhythm And Poetry

Hoy hablaré del género musical urbano: el rap.
Cuando uno escucha “rap” o “hip-hop”, por lo general las personas piensan en un negro bling-bling de ropas anchas, que estuvo en la cárcel por tráfico de drogas, procedente de los barrios bajos del Bronx, Nueva York; piensan también en letras que hablen de drogas, de sexo, cuán grande es su cuenta bancaria y quién es el más chingón. Pero la gente no ve lo que hay detrás de esas letras… La mayoría de los raperos, sino es que todos, tuvieron infancias miserables (la madre de Curtis James Jackson, 50 Cent, murió cuando él tenía sólo 6 años de edad y desde pequeño le entró al mundo del tráfico de drogas; el padre de Marshall Bruce Mathers, Eminem, abandonó su familia cuando él era sólo un bebé, mudándose siempre de pueblo en pueblo tuvo pocos amigos, e incluso, su madre lo drogaba con válium para tranquilizarlo y no tener problemas con él). Esa dura infancia los llevó al mundo callejero, donde encontraron algo que los hizo seguir adelante en el mundo: una forma de expresarse y desahogarse.
       En México, el rap no es muy popular que digamos, pero en la Madre Patria, España, éste es un género musical bastante extendido, e incluso aceptado. Esto es así debido a que el rap español es diferente del americano: no es utilizado como música de pelea, sino para hacer notar problemas sociales, sean de suma importancia o no; pueden ser quejas del actual modus operandi de la mayoría de las adolescentes (“Las niñas de hoy día son todas unas guarras”, Porta), de las mentiras que una persona dice para aparentar ser alguien que no es (“Falsedades”, Mismo), los peligros de conducir de forma indebida (“Aventuras a dos ruedas”, Mister), de la poca valoración que le damos a cierta gente (“Los nadie”, Mismo), etc. Sin embargo deben de tener sus similitudes; ciertos aspectos del rap no pueden ser cambiados o éste dejaría de ser rap, por ejemplo, el lenguaje fuerte.
¿Qué era el arte? Una forma de expresión. Y eso mismo es el rap, aunque a muchos no les parezca más que canciones vulgares que hablan de sexo, mujeres, drogas y dinero. Pero, ¿realmente podemos criticar a los raperos de esta manera? La respuesta es sí, pero “no hay que juzgar el libro por su portada”.
¿Por qué los raperos se jactan de cuánto dinero han logrado acumular? Cuando escuchamos que alguien se glorifica por tener dinero ocurren dos cosas: o decimos: “Ah, qué mamón; se cree la gran chingonada nomás por ser millonario”, o lo matan los sicarios. [Definición de “chingonada”: cosa bien chingona || algo bien chingón. Fuentes: yo. Origen de la palabra: mi círculo de amigos] Tomemos como ejemplo a 50 Cent, quien no desaprovecharía nunca la oportunidad de restregarle en la cara a Fat Joe y/o a The Game un fajo de tres kilos de billetes de 100 dlls. Es cierto que está siendo un mamón, pero, dejando de lado las diferencias con sus enemigos, hay que tomar en cuenta lo que él ha hecho para obtener ese fajo de dinero. Lo obtuvo legalmente, con su talento y trabajo. Pasó de ser un traficante de drogas a uno de los raperos más exitosos del mundo. Más que verlo como un simple cholo, o “chulo” como se hace llamar a sí mismo en su canción “P.I.M.P.”, deberíamos verlo, en cierto modo, como una inspiración.
¿Por qué los raperos pecan de soberbia? Simplemente porque están orgullosos de adónde han llegado, de sus logros. Como dije en el párrafo anterior, de criminales a figuras públicas. Como dice Mhoro, un rapero español, junto con su colega Mister en la canción “Chulo de barrio”: “Cada vez que me veo al espejo soy fan de mí/ Retrato exacto de lo que quise y al final fui”.
En cuanto a por qué hablan en sus canciones sobre mujeres y sexo. Pues, ¡porque son hombres! ¿Acaso debe haber otra razón?

Salvador Maldonado Tapia

1 comentario:

  1. Hola Salvador, lo felicito, es muy interesante su entrada, me interesa mucho que sigan compartiendo las opiniones y reflexiones sobre los temas que les son cercanos, para mí como lector ha sido muy enriquecedor leer este texto.

    (tiene dos o tres errores ortográficos, ello es pecata minuta, pero revíselo y corríjalo)
    Saludos.

    Profr. Alan Flores

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