Pin-Jip, 3-Iron, El Espíritu de una Pasión… Fue una película interesante que nos muestra a dos jóvenes llevando un particular estilo de vida. No me pondré a contar la película, pues se presume que todos nosotros ya la vimos. Así pues, doy comienzo:
Las películas asiáticas, en mi opinión personal mía de mí –dejando en claro que no soy crítico de cine–, se caracterizan por realzar lo “humano”. Y es que así es la cultura asiática oriental. Desde los antiguos chinos y japoneses que valoraban la naturaleza, el espíritu libre y fuerte, casi de una manera enfermiza y que nosotros tacharíamos de locos fanatistas, hasta los de nuestros días, eso no ha cambiado mucho que digamos. ¿Qué tiene que ver esto con la película? Que eso es lo que vemos en ella: un joven con estudios universitarios que, por razones que sólo él conoce, se encuentra viviendo “en la calle”. Vemos en él un espíritu libre que ha sido lo suficientemente fuerte, y astuto, para sobrevivir sin un hogar fijo, además de que, aparentemente, no quiere vivir una vida monótona como la gente normal.
Vemos también, una pareja casada nada feliz que, creo yo, son personajes bastantemente forzados. Si pensamos bien, en la realidad, ¿esas dos personas llegarían a casarse alguna vez? Yo creo que no. No conozco la cultura coreana, pero, suponiendo que sean de Corea del Sur –que es una república–, ella tenía la suficiente autoridad para no casarse si no estaba feliz con todo el asunto; siendo de Corea del Norte –que es socialista– no tengo la más mínima idea…
Al principio creía que los protagonistas eran mudos por alguna razón lógica, por ejemplo, que no tuvieran lengua (eso podría explicar por qué el joven vivía de esa manera, porque no podía, o le era difícil, adaptarse a la sociedad), pero cuando la muchacha, durante los minutos finales de la película, habla por primera vez –“Te amo”– me di cuenta de que tal vez no era así, al menos en el caso de la muchacha. Al joven lo culpaban de asesinato, de secuestro, de robo y no recuerdo de qué más… Gracias a las investigaciones de la policía, quedó claro que él era inocente de los cargos de robo y de asesinato, pero no de secuestro. Él pudo haber dicho: “No, no la secuestré; prácticamente la salvé. Vayan y pregúntenle si quieren, pero ¡dejen de golpearme!”. Pudo haberse ahorrado la estadía en la cárcel. O en el caso de que de veras él no pudiera hablar, ella, que sí podía, pudo decir: “No lo matamos; lo encontramos así. Y no me secuestró”. Esas simples acciones que pudieron afectar el curso de la película y que no fueron realizadas, dentro del filme, creo podrían significar una especie de repudio por la gente o la sociedad por parte de ellos dos; fuera del filme, creo que es pura estética.
El golf, o más bien la idea de él, tiene un papel importante en la película. Hasta que leí en el posteo, o entrada, de Mario Legarda, yo no sabía que 3-Iron era el nombre de un palo de golf. Primero se ve como una manera de atacar a alguien, disparándole las bolas de golf; se ve como un pasatiempo; se ve como algo peligroso que puede poner en riesgo la vida de alguien… El talento que el joven muestra en el golf podría ser una forma de salir adelante en el mundo, dedicándose profesionalmente a él (tiros fuertes, y un conocimiento de geometría y física que demuestra al hacer rebotar las bolas en las paredes, haciéndolas llegar a su objetivo). No sé si tenga algún significado más profundo… Es todo lo que yo veo en el golf dentro de la película.
Volveré un poco, con el violento esposo de la muchacha. Cuando recibe la llamada del oficial de policía, informándole que habían encontrado a su esposa extraviada, y va por ella, e intenta sin éxito hacerle daño al joven, y se la lleva a su casa, y le dice que la extrañó y que cuidó sus plantas y todo lo demás, se ve a un hombre que realmente está enamorado, pero que no recibe de su pareja lo mismo (de ahí, intuyo yo, proviene la violencia de la que la muchacha es víctima). ¿Por qué la muchacha se vuelve tan “seca” con él? ¿O acaso lo fue desde el principio? No lo sé; la película empezó mucho después… Supongo las fotografías de ella tenían algo que ver. Creo que ella era modelo, o algo por el estilo –había fotos de ella por toda su casa y también las había en la casa del fotógrafo–, y él comenzó a propasarse en ciertas cosas con ella, personales (cosas que ella no quisiera hacer) o laborales (mucha presión por parte de él), lo que provocó su distanciamiento. Al final de la película, se ve al hombre feliz, creeyendo que las únicas palabras de la muchacha en toda la película, “Te amo”, eran dedicadas a él, lo que demuestra que él no era violento por que su carácter así lo fuera, sino que más bien era susceptible al uso de la violencia; además de que lo único que él quería, era la aceptación de la muchacha.
[Mujeres, podremos ser unos patanes, unos desvergonzados malnacidos de vez en cuando y todo lo que quieran, pero también necesitamos cariño y amor; somos seres humanos.]
El joven cuenta dentro de sus pertenencias con una cámara digital, la cual utiliza para tomarse a sí mismo fotos en cada casa que entra. Pero no se toma fotos “a lo loco”, sino que siempre es con otras fotos o con obras de arte detrás de él: un boxeador, perfiles de mujeres, una foto de la muchacha, otra foto de la muchacha que estaba recortada en muchos cuadritos que estaban reordenados (esto me gustó mucho; nunca se me había ocurrido), etc. Supongo eran simples recuerdos de todo lo que vivió. Honestamente no encontré ningún significado en que él se tomara fotografías.
Me gustó mucho a película. Creo que nos deja un mensaje bastante claro: La comunicación se da siempre, verbal o no verbal, y es de suma importancia para una convivencia placentera.
Por mi parte, creo que es todo.
Salvador Maldonado Tapia
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