jueves, 23 de septiembre de 2010

MEDIOS Y ARTE I

     ¿Sabías tú que la ley en México obliga a los medios de comunicación en general a cumplir ciertas normas básicas con respecto al tema educativo?
     A la luz de los hechos de los cuales somos testigos al encender un televisor o abrir una revista, pareciera ser que la respuesta obvia es no, pero si tenemos la curiosidad de revisar el marco normativo del Artículo Tercero constitucional y la Ley General de Educación, nos daremos cuenta de que como ya es costumbre en nuestro país las leyes fueron hechas para violarse o en  el mas leve de los casos para ser ignoradas flagrantemente bajo la mirada cómplice de nuestras autoridades.
     Según la legislación existente, el contenido de los programas educativos (y los de los medios de comunicación), deberá estar basado en:
    “ los resultados del progreso científico; luchará contra la ignorancia y sus causas y efectos, las servidumbres, los fanatismos, los prejuicios, la formación de estereotipos, la discriminación y la violencia especialmente la que se ejerce contra las mujeres, niñas y niños, debiendo implementar políticas públicas de Estado orientadas a la transversalidad de criterios en los tres órdenes de gobierno”.
Párrafo reformado DOF 10-12-2004, 17-04-2009
     Con estos antecedentes, nos podremos dar cuenta que la implementación de proyectos culturales y artísticos van a ir la mayoría de las veces a contracorriente de los intereses de los dueños y concesionarios de los medios de comunicación masiva.
     Cualquier grupo o persona que pretenda desarrollarse en el medio artístico, debe tener plena conciencia de que su lucha va a ser desigual y sus armas serán las mayoría de las veces infinitamente menores que las de su adversario, que con su poder de penetración ha sido capaz de mediatizar a la mayoría de los individuos en nuestro país, pues ha convertido a la ignorancia en un círculo vicioso del cual se alimenta y robustece.
     Uno de los argumentos esgrimidos por los medios de comunicación para que los contenidos de su programación no sean regulados, es la libertad de expresión, y el temor que inspira al Estado Mexicano confrontarse con dichos medios lo ha llevado a establecer con éstos una enfermiza relación simbiótica en la cual ambos salen beneficiados a costa de la educación y la libertad de elección de los ciudadanos para decidir contenidos que contribuyan a su crecimiento como individuos.
     Imagínate tú confrontando al mexicano medio ante la posibilidad de elegir entre la proyección de la película “El acorazado Potkemin” y el más reciente episodio de “El Chavo del Ocho”, no se requiere un gran despliegue intelectual para saber el resultado de la elección, de allí que se hace impostergable además de una verdadera y profunda reforma educativa, una Ley de Medios que obligue a los concesionarios de señales radioeléctricas a poner el interés general por sobre sus intereses particulares, y que como debiera ser en una verdadera democracia, tenga el mismo peso ser Juan Pérez que Guillermo Azcárraga.
     Así pues, a pesar de los obstáculos para el trabajo creativo y para su difusión, es deber  de cada uno desarrollar un sentido crítico y analítico de la realidad y estar siempre dispuestos a proponer y crear al nivel de nuestras posibilidades, buscando siempre superarnos a nosotros mismos y no entrar por indiferencia o comodidad al redil propuesto y nos sentemos cómodamente a ver Televisa o TV Azteca. El arte debe ser ante todo una experiencia colectiva, pues es la única forma en que éste adquiere sentido, si los medios de comunicación convencionales no han sido capaces de contribuir a su difusión se ha hecho pues necesario utilizar la plataforma que las nuevas tecnologías han puesto a nuestro alcance, y en el caso de la literatura y la música sobre todo, el internet da una oportunidad de exponer textos y sonidos que de otra manera hubieran permanecido anónimos y como nos podemos dar cuenta los usuarios de internet estamos contribuyendo a una revolución en los medios que ya hace tiempo dio inicio.
     Nuestro universo de posibilidades al margen de los medios de comunicación convencionales es infinito démonos pues a la tarea de encontrarlas y pasar la voz para todo aquel que esté dispuesto a convertir la vida en una experiencia propia e irrepetible.


                                               Mario  Alberto Legarda Ornelas  

1 comentario:

  1. Muy bien! su texto cumple cabalmente con todo lo que yo les he solicitado, es crítico, claro y pertinente, siga escribiendo.

    Saludos.


    Profr. Alan

    ResponderEliminar